
Salmo para hoy Domingo
Dios nos tenga compasión y nos bendiga; Dios haga resplandecer su rostro sobre nosotros, Selah
para que se conozcan en la tierra sus caminos, y entre todas las naciones su salvación.
Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben.
Alégrense y canten con júbilo las naciones, porque tú las gobiernas con rectitud; ¡tú guías a las naciones de la tierra! Selah
Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben.
La tierra dará entonces su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.
Dios nos bendecirá, y le temerán todos los confines de la tierra.
Salmo 67
Salmo de Ayer
El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso.
Yo le digo al Señor : «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío».
Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!
No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía.
Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido.
Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar.
Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.
Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna.
Aplastarás al león y a la víbora; ¡hollarás fieras y serpientes!
«Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre.
Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación».
Salmo 91
Salmo de Anteayer
Dichosos los que siguen la ley del Señor y lo buscan de corazón.
Jamás hacen lo malo; cumplen sus preceptos. ¡Cuánto deseo afirmar mis caminos para obedecer tus decretos!
¿Cómo puede el joven ser íntegro? Viviendo conforme a tu palabra. Atesoro tus dichos para no pecar.
¡Bendito seas, Señor! Enséñame tus decretos, pues en ellos hallo mi deleite.
Trata con bondad a tu siervo; dame entendimiento para obedecer tu ley.
Mi alma ansía tus juicios; aleja de mí el desdén, porque sigo tus estatutos.
Postrado estoy en el polvo; dame vida conforme a tu palabra. Hazme entender tus preceptos.
Susténtame con tu palabra; escogí el camino de la fidelidad.
Enséñame tus mandamientos, Señor, porque en ellos encuentro libertad.
Amo tus mandamientos más que las riquezas. Sus palabras son mi consuelo en la aflicción.
Tus estatutos son mi guía; por ellos vivo. Tus promesas son mi esperanza.
Tu palabra es una lámpara a mis pies; guía mi camino. Aunque mi vida está en peligro, no olvido tu ley.
Eres mi refugio y escudo; confío en tus promesas. Practico justicia; no me abandones.
Tus palabras son luz y verdad; odio la falsedad. Guía mis pasos; líbrame de la opresión.
Grande es tu compasión; dame vida. Aunque muchos me persiguen, no me aparto de tus estatutos.
Clamo a ti, Señor; respóndeme y obedeceré tus preceptos. Tu ley es mi deleite y mi refugio.
Como oveja perdida, ven en mi busca, pues no olvido tus mandamientos.
Salmo 119






