Salmo para hoy Domingo

Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…

 

Salmo para hoy Domingo

 

La gloria, Señor , no es para nosotros; no es para nosotros, sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad.

 

¿Por qué tienen que decirnos las naciones: «¿Dónde está su Dios?»?

Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer lo que le parezca.

Pero sus ídolos son de oro y plata, producto de manos humanas.

Tienen boca, pero no pueden hablar; ojos, pero no pueden ver;

tienen oídos, pero no pueden oír; nariz, pero no pueden oler;

tienen manos, pero no pueden palpar; pies, pero no pueden andar; ¡ni un solo sonido emite su garganta!

Semejantes a ellos son sus hacedores, y todos los que confían en ellos.

Pueblo de Israel, confía en el Señor ; él es tu ayuda y tu escudo.

Descendientes de Aarón, confíen en el Señor ; él es su ayuda y su escudo.

Los que temen al Señor , confíen en él; él es su ayuda y su escudo.

El Señor nos recuerda y nos bendice: bendice al pueblo de Israel, bendice a los descendientes de Aarón,

bendice a los que temen al Señor , bendice a grandes y pequeños.

Que el Señor multiplique la descendencia de ustedes y de sus hijos.

Que reciban bendiciones del Señor , creador del cielo y de la tierra.

Los cielos le pertenecen al Señor , pero a la humanidad le ha dado la tierra.

 

Los muertos no alaban al Señor , ninguno de los que bajan al silencio.

Somos nosotros los que alabamos al Señor desde ahora y para siempre. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 115

 

Salmo de Ayer

 

Los que confían en el Señor son como el monte Sión, que jamás será conmovido, que permanecerá para siempre.

Como rodean las colinas a Jerusalén, así rodea el Señor a su pueblo, desde ahora y para siempre.

No prevalecerá el cetro de los impíos sobre la heredad asignada a los justos, para que nunca los justos extiendan sus manos hacia la maldad.

Haz bien, Señor , a los que son buenos, a los de recto corazón.

Pero a los que van por caminos torcidos deséchalos, Señor , junto con los malhechores. ¡Que haya paz en Israel!

Salmo 125

Salmo de Anteayer

 

Señor , tú me examinas, tú me conoces.

Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento.

Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares.

No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor , ya la sabes toda.

Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.

Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo.

¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?

Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.

Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar,

aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!

Y, si dijera: «Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío»,

ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.

¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!

Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido.

Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.

¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!

Si me propusiera contarlos, sumarían más que los granos de arena. Y, si terminara de hacerlo, aún estaría a tu lado.

Oh Dios, ¡si les quitaras la vida a los impíos! ¡Si de mí se apartara la gente sanguinaria,

esos que con malicia te difaman y que en vano se rebelan contra ti!

¿Acaso no aborrezco, Señor , a los que te odian, y abomino a los que te rechazan?

El odio que les tengo es un odio implacable; ¡los cuento entre mis enemigos!

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.

   

Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.

Salmo 139

Oraciones Diarias

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