Oración a la Virgen de la Medalla pidiendo recibir bendiciones Económicas

Oración a la Inmaculada Madre de Dios por protección y gracia divina Recita esta poderosa oración a la Virgen María para obtener su protección maternal y su intercesión ante Dios. Confía en su amor y misericordia para conceder las gracias necesarias en tu vida. Eleva tu súplica con humildad y confianza…

Oración a la Virgen

Inmaculada Madre de Dios

y madre mía, que al entregamos

tu Medalla, te has mostrado

dispensadora de todas

las gracias del cielo.

 

Reconozco mi indignidad

para merecer tu protección;

pero miro tu imagen con los

brazos abiertos y recurro a ti

para que me concedas la gracia

que te pido.

Oración a la Virgen de la Medalla

(Aquí se pide la gracia y se reza

tres veces el Padre Nuestro)

 

OH María, sin pecado concebida,

ruega por nosotros que recurrimos a ti.

¡Oh María, consuelo de

cuantos te invocan!.

 

Escucha benigna la confiada

 

oración que en mi necesidad

elevo al trono de vuestra misericordia.

¿A quién podré recurrir mejor que a Vos,

Virgen bendita, que sólo respiráis

dignidad y clemencia, que dueña

de todos los bienes de Dios,

sólo piensas en difundirlos

en torno vuestro?

Oración a la Virgen de la Medalla pidiendo

Se pues mi amparo, mi esperanza

en esta ocasión; y ya que devotamente

pende de mi cuello la Medalla Milagrosa,

prenda inestimable de tu amor,

concédeme, Madre Inmaculada,

concédeme la gracia que con

tanta insistencia te pido

(VOLVER A REALIZAR TU PETICIÓN)

 

Amén.

 

Reconocimiento de la protección maternal

La oración a la Inmaculada Madre de Dios es una expresión de reconocimiento hacia la Virgen María como madre celestial y dispensadora de todas las gracias del cielo. Al recitar esta oración, se reconoce la protección maternal de María y se busca su intercesión para obtener las gracias necesarias en la vida diaria.

Súplica por la gracia y protección divina

Se expresa la humildad y la confianza en la mediación de la Virgen María al reconocer la propia indignidad para merecer su protección. Sin embargo, se recurre a ella con los brazos abiertos, confiando en que intercederá ante Dios para conceder la gracia solicitada. Rezar el Padre Nuestro tres veces refuerza la conexión espiritual con Dios y la Virgen María.

Confianza en la intercesión de María

La invocación a María como la Inmaculada, sin pecado concebida, refleja la fe en su pureza y en su papel como intercesora ante Dios. Se confía en su poder para consolar y ayudar a quienes la invocan en momentos de necesidad, confiando en su misericordia y amor maternal.

Solicitud de ayuda y protección

Se eleva una oración confiada a María, reconociendo su papel como mediadora de las gracias divinas. Se le pide que escuche benignamente la súplica y que interceda ante Dios en favor del suplicante, demostrando así su bondad y compasión hacia quienes acuden a ella en busca de ayuda.

Recurso a la mediación de María

Se reconoce a María como la mejor intercesora ante Dios, confiando en su dignidad y clemencia. Se le pide que sea el amparo y la esperanza en momentos de necesidad, confiando en su amor maternal y en el poder de la Medalla Milagrosa como símbolo de su protección y amor.

   

 

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