Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo para hoy Viernes
Dios es conocido en Judá; su nombre es exaltado en Israel.
En Salén se halla su santuario; en Sión está su morada.
Allí hizo pedazos las centelleantes saetas, los escudos, las espadas, las armas de guerra. Selah
Estás rodeado de esplendor; eres más imponente que las montañas eternas.
Los valientes yacen ahora despojados; han caído en el sopor de la muerte. Ninguno de esos hombres aguerridos volverá a levantar sus manos.
Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste, quedaron pasmados jinetes y corceles.
Tú, y solo tú, eres de temer. ¿Quién puede hacerte frente cuando se enciende tu enojo?
Desde el cielo diste a conocer tu veredicto; la tierra, temerosa, guardó silencio
cuando tú, oh Dios, te levantaste para juzgar, para salvar a los pobres de la tierra. Selah
La furia del hombre se vuelve tu alabanza, y los que sobrevivan al castigo te harán fiesta.
Hagan votos al Señor su Dios, y cúmplanlos; que todos los países vecinos paguen tributo al Dios temible,
al que acaba con el valor de los gobernantes, ¡al que es temido por los reyes de la tierra!
Salmo 76
Salmo de Ayer
Señor, tú has sido nuestro refugio generación tras generación.
Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, cuando dices: «¡Vuélvanse al polvo, mortales!»
Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como unas cuantas horas de la noche.
Arrasas a los mortales. Son como un sueño. Nacen por la mañana, como la hierba
que al amanecer brota lozana y por la noche ya está marchita y seca.
Tu ira en verdad nos consume, tu indignación nos aterra.
Ante ti has puesto nuestras iniquidades; a la luz de tu presencia, nuestros pecados secretos.
Por causa de tu ira se nos va la vida entera; se esfuman nuestros años como un suspiro.
Algunos llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan. Tantos años de vida, sin embargo, solo traen pesadas cargas y calamidades: pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros.
¿Quién puede comprender el furor de tu enojo? ¡Tu ira es tan grande como el temor que se te debe!
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.
¿Cuándo, Señor , te volverás hacia nosotros? ¡Compadécete ya de tus siervos!
Sácianos de tu amor por la mañana, y toda nuestra vida cantaremos de alegría.
Días y años nos has afligido, nos has hecho sufrir; ¡devuélvenos ahora ese tiempo en alegría!
¡Sean manifiestas tus obras a tus siervos, y tu esplendor a sus descendientes!
Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos.
Salmo 90
Salmo de Anteayer
¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores!
De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.
Señor mi Dios, ¿qué es lo que he hecho? ¿qué mal he cometido?
Si le he hecho daño a mi amigo, si he despojado sin razón al que me oprime,
entonces que mi enemigo me persiga y me alcance; que me haga morder el polvo y arrastre mi honra por los suelos. Selah
¡Levántate, Señor , en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos! ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!
Que en torno tuyo se reúnan los pueblos; reina sobre ellos desde lo alto.
¡El Señor juzgará a los pueblos! Júzgame, Señor , conforme a mi justicia; págame conforme a mi inocencia.
Dios justo, que examinas mente y corazón, acaba con la maldad de los malvados y mantén firme al que es justo.
Mi escudo está en Dios, que salva a los de corazón recto.
Dios es un juez justo, un Dios que en todo tiempo manifiesta su enojo.
Si el malvado no se arrepiente, Dios afilará la espada y tensará el arco;
ya ha preparado sus mortíferas armas; ya tiene listas sus llameantes saetas.
Miren al preñado de maldad: concibió iniquidad y parirá mentira.
Cavó una fosa y la ahondó, y en esa misma fosa caerá.
Su iniquidad se volverá contra él; su violencia recaerá sobre su cabeza.
¡Alabaré al Señor por su justicia! ¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!
Salmo 7







