Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…
Salmo para hoy Sábado
Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes.
En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados.
Los hijos son una herencia del Señor , los frutos del vientre son una recompensa.
Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud.
Dichosos los que llenan su aljaba con esta clase de flechas. No serán avergonzados por sus enemigos cuando litiguen con ellos en los tribunales.
Salmo 127
Salmo de Ayer
¿Quién, Señor , puede habitar en tu santuario? ¿Quién puede vivir en tu santo monte?
Solo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad;
que no calumnia con la lengua, que no le hace mal a su prójimo ni le acarrea desgracias a su vecino;
que desprecia al que Dios reprueba, pero honra al que teme al Señor ; que cumple lo prometido aunque salga perjudicado;
que presta dinero sin ánimo de lucro, y no acepta sobornos que afecten al inocente. El que así actúa no caerá jamás.
Salmo 15
Salmo de Anteayer
¿Por qué, oh Dios, nos has rechazado para siempre? ¿Por qué se ha encendido tu ira contra las ovejas de tu prado?
Acuérdate del pueblo que adquiriste desde tiempos antiguos, de la tribu que redimiste para que fuera tu posesión. Acuérdate de este monte Sión, que es donde tú habitas.
Dirige tus pasos hacia estas ruinas eternas; ¡todo en el santuario lo ha destruido el enemigo!
Tus adversarios rugen en el lugar de tus asambleas y plantan sus banderas en señal de victoria.
Parecen leñadores en el bosque, talando árboles con sus hachas.
Con sus hachas y martillos destrozaron todos los adornos de madera.
Prendieron fuego a tu santuario; profanaron el lugar donde habitas.
En su corazón dijeron: «¡Los haremos polvo!», y quemaron en el país todos tus santuarios.
Ya no vemos ondear nuestras banderas; ya no hay ningún profeta, y ni siquiera sabemos hasta cuándo durará todo esto.
¿Hasta cuándo, oh Dios, se burlará el adversario? ¿Por siempre insultará tu nombre el enemigo?
¿Por qué retraes tu mano, tu mano derecha? ¿Por qué te quedas cruzado de brazos?
Tú, oh Dios, eres mi rey desde tiempos antiguos; tú traes salvación sobre la tierra.
Tú dividiste el mar con tu poder; les rompiste la cabeza a los monstruos marinos.
Tú aplastaste las cabezas de Leviatán y lo diste por comida a las jaurías del desierto.
Tú hiciste que brotaran fuentes y arroyos; secaste ríos de inagotables corrientes.
Tuyo es el día, tuya también la noche; tú estableciste la luna y el sol;
trazaste los límites de la tierra, y creaste el verano y el invierno.
Recuerda, Señor , que tu enemigo se burla, y que un pueblo insensato ofende tu nombre.
No entregues a las fieras la vida de tu tórtola; no te olvides, ni ahora ni nunca, de la vida de tus pobres.
Toma en cuenta tu pacto, pues en todos los rincones del país abunda la violencia.
Que no vuelva humillado el oprimido; que alaben tu nombre el pobre y el necesitado.
Levántate, oh Dios, y defiende tu causa; recuerda que a todas horas te ofenden los necios.
No pases por alto el griterío de tus adversarios, el creciente tumulto de tus enemigos.
Salmo 74



